El arte de un buen maridaje

29 JUL 2016

El maridaje de vino y comida es, sobre todo, una cuestión de gustos. Cada uno tiene claro que sabores, que alimentos o qué tipo de vinos le gustan, por eso todo va a depender de cuál es nuestra propia experiencia y de cómo queremos combinar todos los componentes.

Existen diferentes tipos de maridaje como el tradicional, el molecular, o los dos principales: maridaje por asociación o maridaje por contraste.

Cuando hablamos de asociación intentaremos buscar afinidad entre aromas y sabores para que la comida y el vino se complementen. Los sabores que pueden detectar nuestras papilas gustativas son el dulce, el salado, el ácido y el amargo, y debemos asegurarnos el equilibrio entre los elementos que utilicemos para que el resultado del maridaje no sea un fracaso. Podemos guiarnos por el color, por la textura, por los sabores… Por ejemplo, podemos usar vinos dulces con postres.

Por otro lado tenemos el maridaje por contraste, en este buscamos precisamente eso, contrastar sabores para equilibrarlos y aprovechar las sensaciones opuestas que nos puedan ofrecer. Por ejemplo, podemos usar un vino dulce con quesos fuertes y de sabor intenso para formar un equilibrio rebajando el sabor penetrante del queso.

Lo más importante es, como ya hemos dicho, encontrar un equilibrio dentro de la experimentación que podamos hacer al mezclar los alimentos. Hay que tener en cuenta que a veces los vinos pueden exagerar rasgos de los alimentos, como pueda ser la combinación entre un vino tinto fuerte y los frutos secos, que nos darían sensación de sequedad en la lengua. También puede suceder que el vino anule los sabores y características de una comida, como por ejemplo si usamos un vino muy fuerte con un pescado como la merluza, que tiene un sabor muy suave.

Antes de comprar un vino hay que tener en cuenta cómo será la comida con la que vamos a servirlo. Debemos tener en cuenta si será una comida ligera o pesada, si tendrá salsas fuertes, si va a ser carne o pescado, o si la guarnición serán verduras o arroz. O en el caso de un maridaje con embutidos, saber si vamos a mezclar jamones curados con quesos fuertes o más suaves.

Nosotros os damos un consejo, elegid un vino que ya conozcáis, un vino que os guste beber solo, y entonces, decidid con que lo vais a acompañar. De esta manera seguro que no os equivocáis, y es que al fin y al cabo lo más importante es disfrutar de una buena velada y acompañarla con lo que más os guste.

Fuente: http://turismodevino.com/